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lunes, 12 de enero de 2015

PARIDAS EN LA NOCHE. ( Cuentos y relatos).







Siempre que escribo alguna de mis paridas a quien primero se la  la doy a leer es a mi madre. Los colegas siempre mienten cuando  les pido su valoración. Gladys no tiene pelos en la lengua, suelta lo que se le cruza por la cabeza sin remilgos.

Lo de Gladys Sánchez se llama al duro y sin guantes. Mi madre representaría de escándalo a Podemos. Pondría a caldo a todos esos  mamarrachos de tres al cuarto que ponen a caldo a Pablo Iglesias. Si tuviera un escaño en el parlamento, claro, porque como diplomática sería un auténtico desastre, para eso no sirve.

Mi pastelito, un cuento sobre una enfermera de ojos verdes preciosa, me quemaba en las manos. Salí del despacho y bajé al cuarto de la plancha a buscarla.

—Si quieres planchas tú esta montaña de camisas,  son tuyas y de Rob, mientras yo leo esa mierda.
Trae.

Gladys me arrebato el cuento. Es una impresentable, así de claro, en cuanto me vio desfilar por el cuarto folios me lanzo el primer rapapolvo, pero ya estoy hecho a que me trate con la punta del tacón. Soy hijo único. Desde que murió papá Gladys no tiene hacía quien dirigir su foco de atención, su tremenda mala leche.

—No —le rebato, son cuentos cortos. Voy planchando mientras lo miras.

Le sugiero y agarro la plancha. Como imaginaba, el cuento no le gusta un pelo, porque enseguida noto como su rostro convulsiona mientras lee.

—John, hijo, cuándo vas a escribir algo decente. Esto es una cochinada.

—No señora, no lo es.

—Tú no estarás pensando en publicar todas esas barbaridades.

—Pues sí.

—Ahí dices un montón de tacos. —Bukowski también metía tacos en sus textos, decía lo que le salía de las pelotas y nadie se ha quejado nunca.
Sigue siendo el amo.

—Ya, pero a ese lo conoce toda la humanidad, John, a tí no te conocen ni los perros.

 Como escritor, se refiere, en otros terrenos me conoce mucha peña. En el musical, me refiero. Soy manager, me conoce una cantidad asquerosa de músicos. Y toda la jodida peña femenina que sigue a los músicos.
Y todos los camareros, barmans, porteros, seguratas, gogos y frikis  que vanaglorean,  rodean y hacen la pelota a los músicos.
 De modo que le salgo al paso.

—Mentira, el chucho del vecino me conoce, menea el rabo en cuanto me ve, y da saltitos, le gusto, una barbaridad. Ese chucho sabe oler a buen tipo a kilómetros.

—Si, claro. Solo porque le das salchichas cuando entra  por accidente en casa. Cuando llegas pasadito de tragos  los sábados. El sabado pasado te dejaste la puerta abierta.

—Gladys, hazme un favor, no opines, tú solo lee, no entiendes de literatura. Son buenísimos. Realistas, superrealistas y cañeros.
De la vida misma.
Joder. Bukowski me invitaría a unas birras si los leyera. Si pudiera regresar de entre los muertos, claro.

—Puede, pero estarían mucho mejor si fueran de amor.

—Mamá, el amor es un asco. Lo mío es otra clase de paridas.














13 comentarios:

  1. Me gusta, tiene el punto justo de salto casi errático que se da en la mente
    Besos

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  2. Mientras leo, agradecido con tu comentario, a mi tambien me apasiona tu parcela, un monton. Pasate a leer de vez en cuanto, dicen las estadisticas que los lectores estan metidos en la misma bolsa que las especies de animales en extinción, no lo creo. Nos leemos.
    Un abrazo.

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  3. Empiezo a leerte y digiero lentamente...qué mas podría comentar? Que me gusta?mmm quizá mas tarde...me haré otro café y seguiré.

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  4. Bienvenida mi querida poetisa.
    Abierta esta la puerta de mi mundo
    de par en par.


    Un beso.

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  5. Las madres son las mejores críticas. Bonito relato y muy real y cotidiano. Me ha gustado.

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    1. Cierto María Pelaez, las madres meten la tijera a saco, siempre con lo de, solo lo digo por tu bien, y siempre aciertan. :) Gracias por tu comentario.
      Abrazo fuerte.

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  6. No comentaré como tu madre ni te llenaré de elogios tampoco. Prefiero escribirte de par a par. Tienes una manera de escribir que al menos a mí me ha (que palabra que detesto Por Dios) pero que debo usarla en este caso.ME GUSTA tu escrito. Pero aun espero mi café cargado jaja. Un abrazo y perdona, debo seguir mi viaje.

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  7. Gracias, gallego rebelde por tu buena visita y sincero comentario. Nos leemos.

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  8. Jejejeje, no tiene pelos en la lengua tu madre eh. Tampoco soy de escritura romántica, lo que salga de las pelotas (en el caso de los hombres).
    Abrazos!!

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  9. Cierto Alejandra Sanders, no soy de amores relatando, pero versando me entra un amor asqueroso y repipi que ni yo mismo me aguanto. Gracias por estar.
    Abrazo.

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  11. Pensando bien...Saco como corolario, que Gladys es la musa que te inspira, desalmidona tu mente y pone freno a tus peligrosas fugas,
    Te recompone y en buena forma, va borrando las arrugas como una plancha caliente. Tu Madre, es una crítica, ardiente...
    Eres bienaventurado... Tienes la musa, al lado.
    Un abrazo y gracias por tu puerta abierta!

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  12. Sin duda paridas, pero geniales, reflexivas, me quedo con ellas y contigo.... besos y sonrisas...

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