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martes, 14 de julio de 2015

DIOS DE BARRO.








Alzado en equilibrio sobre mis piernas de barro
até mi mano a tu costilla y caminé, armado de tu gracia,
por entre lo desconocido de aquel mundo
donde florece el libre albedrío a los pies de nuestra soledad,

multiplicado sobre el cantar de Dios,
ese Dios que se marchó dejandonos  la vida.

Palpito en cuerpo de barro exento de inmortalidad,
el mundo abierto es un temblor sobre mi palma,
vivir es la proeza para este corazón,
alas de mariposa rotas en filigranas breves.

Nos consolamos en el rugir necesario de la carne,
en esta disección a pecho abierto, en esta salvedad,
del alma entre tus caderas y en tu vientre,

sortilegio de alivio.

Dios se perdió en la hora del milagro de los abecedarios presos en tu matriz
que entonarán nuestro midrash al viento
cuando tus pasos y mi sombra vuelvan al átomo y la luz.

Hágase la justicia divina.








2 comentarios:



  1. Sin palabras. Sin duda, lo mejor que he leído tuyo. Dejas la vida en cada frase...
    Dios nunca nos dijo que no somos nada y que estamos a merced de los azotes de la vida...
    Enhorabuena!

    (Tengo problemas para publicar aquí. O sale el mensaje varias veces o no sale. Disculpa si ves comentarios eliminados. Es por ésto)

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  2. Gracias Susana Ballesteros por tan bonito y halagador comentario. Estamos a merced del universo, también estamos hechos de cada uno de los elementos que componen la tierra y esas galaxias que nos miran mudas pudiendo que vayamos a explorarla, puede que en alguno de esos lugares este realmente nuestro dios verdadero, padre del dios que cada hombre lleva en su interior.
    Abrazos.

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