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martes, 14 de julio de 2015

DIOS DE BARRO.








Alzado en equilibrio sobre mis piernas de barro
até mi mano a tu costilla y caminé, armado de tu gracia,
por entre lo desconocido de aquel mundo
donde florece el libre albedrío a los pies de nuestra soledad,

multiplicado sobre el cantar de Dios,
ese Dios que se marchó dejandonos  la vida.

Palpito en cuerpo de barro exento de inmortalidad,
el mundo abierto es un temblor sobre mi palma,
vivir es la proeza para este corazón,
alas de mariposa rotas en filigranas breves.

Nos consolamos en el rugir necesario de la carne,
en esta disección a pecho abierto, en esta salvedad,
del alma entre tus caderas y en tu vientre,

sortilegio de alivio.

Dios se perdió en la hora del milagro de los abecedarios presos en tu matriz
que entonarán nuestro midrash al viento
cuando tus pasos y mi sombra vuelvan al átomo y la luz.

Hágase la justicia divina.








jueves, 2 de julio de 2015

Delirio en primavera.















Te regalé mis ojos y quedé dependiente
de tu voz en estéreo para sentir la vida.

Te regalé el misterio de mis días futuros,
mi eterna condición de conjurar deseos,
el equilibrio justo
y necesario para tu balanza.

Y desnudo de todo,
cual cerezo
que sangra a gotas el néctar de mi esencia,
eché raíces nuevas sobre tu vientre virgen,
al compás de la noche y tus cantares.