Contador de lectores vía feed.

domingo, 17 de abril de 2016

Tu amor es de papel.


















Podría morir mañana mientras bebo café en cualquier bar del centro.

Dejar de respirar e irme al quinto carajo cuando estos 25 años de falso amor se deslicen, como un alud, junto al café por mi garganta ahogándome.

Podría asumir la placidez mortal de mi inconsciencia mientras duermo en la noche. No despertar jamás de ese letargo del pasado en el que todo era amor perfecto
y tú me coronabas de rosas y de nubes sin que yo fuera un ángel, de besos en la frente sin que yo fuera santo. No regresar de esa secuencia en la que tú matabas mi timidez de un soplo y el tiempo cumplía su lenta relatividad, solo si era el tiempo
de matar juntos el temblor de la carne.

Extinguirme por siempre enviándote desde mi torre de control eternos s.o.s a tu lejana torre de control. Porque existen en ti mil modos de matarme, de amortajarme y de exponerme.

Ciento
un
mil
modos de llorarme.

Y una vez muerto, harás de plañidera ante tu público por tu maromo muerto. Y con los ojos en la cuarta pared, en magistral interpretación de cara a la academia, pronunciarás como una consagrada actriz de Hollywood a un costado del féretro:

—Oh, señor, estoy rota. Y tan herida. Porque tú sabes, señor, pues tú conoces todo de este mundo, que mi hombre, fue un marido excelente.


jueves, 7 de abril de 2016

La soldado de Dios.












Pido a Dios que te mate.

Te lleve por delante. Te silencie.

Algunos días,
esos días benévolos,
le pido solamente: haz que me olvide,
llévatela, señor.

Ve y tráele a otro tipo que la quiera
y que la haga sentir en las mañanas
hasta que el reino
de los hombres colapse
y tus ángeles quieran ser muy hombres
para gozar también.

Y entonces llegas, Dios,
tan de mañana,
y la traes tan húmeda a mis manos
y la montas desnuda sobre mí.

Me traes a esa "muerta" y yo permito
cabalgue mi violencia,
me sueñe y me imagine
orgasmo tras orgasmo,
a grito limpio
tu nombre entre sus dientes,
el cuarto y los vecinos, mi minúsculo
reino colapsado,
vencido en mi ataúd.