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miércoles, 21 de septiembre de 2016

La maestra del agua.




La maestra del agua.


Ella es escritora y fotógrafa.




Ah... olvidaba decir a los curiosos que la mujer de la que les hablo es además, en el ejercicio de su diario: "maestra del agua".

Pero si tuviera que definir su verdadera vocación entonces debería contarles que — la Sra. Laurenz— es, por encima de todo, una escapista profesional que tuvo la gran suerte de ser, en su anterior versión, discípula del mejor ilusionista de todos los tiempos: Harry Houdini.

Se comenta en los cafés de moda donde los escritores acuden en las tardes de sábado a confraternizar, que la maestra del agua y el señor Houdini se conocieron en Broadway, mucho antes de que el ilusionista encontrara a Bess, la mujer que posteriormente se convertiría en su esposa. El casual encuentro entre ambos se produjo durante aquel legendario espectáculo donde Houdini estuvo a punto de morir ahogado mientras intentaba escapar de las profundidades de un bidón de cerveza, cuando un médico presente en la sala requirió a voces la presencia de la maestra del agua, apoltronada en la primera fila, para revivirlo.


Por las mañanas, sobre todo en los días en los que el sol se muestra benévolo con los peninsulares dejándose caer de a pleno sobre Barcelona, la Sra. Laurenz toma en el desayuno una poción de realidad libertadora aderezada con dos cucharadas de lavanda, un ligero de toque de vainilla afrancesada y cinco bayas de enebro maceradas en una copa de champán, receta especial del propio Houdini, escrita entre líneas en el libro donde él acostumbra a registrar los secretos de sus trucos de magia y que éste le entregara minutos antes de morir, en Detroit; el único objeto que el velo del olvido le permitió a la Sra. Laurenz conservar como recuerdo de aquella vida pasada.

Minutos después de ingerir el preparado, la maestra del agua se desmaterializa y escurre, cámara en mano, por entre las flores de los cactus de su jardín; un viaje espiritual que ella ha bautizado como: "el renacimiento de las flores marchitas", una majestuosa peregrinación donde los cactus hacen a un lado su labor de encontrar agua para sentarse al pie de las arenas del tiempo y oír el paso de su verbo.

—"¡Ah, Johnny, querido! me siento como la Cenicienta estrenando sus maravillosas deportivas nikes, (bueno, lo cierto es que nuestro diálogo no transcurrió exactamente así, la Sra. Laurenz tiene un gusto exquisito en lo que a la moda se refiere, les pido disculpas por el lapsus imaginativo, lo que la señora Laurenz expresó en realidad fue, transcribo textualmente: "ah, John, estoy viviendo uno de mis mejores momentos, se diría que estoy asistiendo en primer plano al redescubrimiento de la nueva Sra. Laurenz"). Eso me confesó hace apenas un par de semanas.

Nunca supe cuándo fue la primera vez que decidí reverenciarla con ese abolengo señorial que —segun la RAE— y algún que otro panfleto aclaratorio en línea, define a una mujer como persona adulta, entre otras cosas, todas dignas y representativas del respeto; pero sí recuerdo que fue a raíz de uno de sus trucos de escapismo que decidí convertirme en un Gatsby en toda regla que las noches observando, desde mi posición lejana en el puente y catalejo en mano, ojo avizor debo decir, su misterioso mundo iluminado por las antorchas de fuego que ella plantaba cada noche, como un faro de luz inapagable, en el sendero que conduce a los visitantes hacia su casa: músicos de jazz-farria, motoristas erráticolunantes, pintores, retratistas del aura y escritores, que poetizan el futuro sobre la imperfección de los cubos de hielo destinados a refrigerar los deliciosos margaritas (según cuentan los chismosos del puerto) que Phillip, el mayordomo inglés de la familia Laurenz, prepara en grandes cantidades para los invitados.

Desde que soy un Gatsby furtivo, el catalejo sufre a mares ante la probabilidad de que las lluvias otoñales apaguen las antorchas nublando  nuestra voyeresca hazaña (Siempre ese dichoso catalejo acaba por contagiarme con su quisquillosa incertidumbre).

"Sabes que si me necesitas sólo tienes que llamarme y yo iré a verte, Johnny".

Ese fue el último mensaje que la Sra. Laurenz dejó para mí flotando en la atmósfera de "la nube", enviado desde su celular, mientras visitaba el mausoleo de Houdini.

Debo reconocer ante ustedes que me mata, literalmente, cuando ella dota en natural gesto de espontaneidad a mi ceremonioso John Madison, en honor a uno de los presidentes de América, de una cercanía grata al nombrarme "Johnny", tanto como a ella le gusta que yo marque una diferenciación entre ella y el resto de mujeres con mi elegante: Sra. Nada comparable al reflejo de ilusión en sus ojos cuando el sonido acristalado de su voz hace naufragar en la orilla de su boca el nombre en clave de Erik Weisz: Houdini.

¿Puede un poeta anónimo competir con el carismático Houdini? Me pregunté mientras observaba a los invitados pasear por el jardín copa de margarita en mano.

Yo nunca sería uno de los invitados a las famosas veladas que transcurrían, previa invitación, en la mansión Laurenz, por muy maravilloso y elegante que fuera el movimiento de mis caderas en la pista de baile.




Con el alma en derrota ante aquella certeza, guardé el catalejo en la mochila y me marché a casa a celebrar mi cumpleaños en solitario.



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n. del a: Querido lector, acaba usted de leer una historia de ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Efectivamente, bloggers, amigos y seguidores. Un 21 de septiembre del... servidor llegó a este mundo para dar guerra.

¡Hoy es mi cumpleaños!

Gracias a todos por la lectura.

21 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Jorge!!!

      Mil gracias por la visita y felicitación.

      Un fuerte abrazo.

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  2. Felicidades doblemente, por este texto y sobre todo por ser hoy tu onomástica.
    Muchas felicidades, Jonn. No olvides pedir tu deseo porque el mío será que el tuyo se cumpla.

    Mil besitos.

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    1. ¿Si te lo digo se cumple, o no?

      Muchas gracias por la lectura y felicitación.

      Un abrazo.

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  3. Dije onomástica... Pero es tu cumpleaños... En qué estaría yo pensando??
    Besos de cumpleaños :)

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  4. Me encanta que tu blog sea una explosión de textos, realmente estás pasando un excelente período literario, dear Jonh, y el actual post dedicado a una querida compañera.
    Que tengas un hermoso cumpleaños y mil felicidades con un fuerte abrazo.

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    1. Hola Mirella.

      Pues no creas tú que está la fuente muy católica. A veces la encuentro a rebozar de ideas, como en estos días, y otros no hay suerte. Los versos los tengo algo abandonados, la verdad. No quiero detenerme a pensar que pasará cuando se seque por completo, jajajaja.

      Gracias por la felicitación, querida Mirella.

      Un abrazo.

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  5. Me encantó Jonh, creo al igual que Mirell, que estás escribiendo increíble y se te disfruta mucho.

    Idoia es una mujer muy agradecida y amiga de sus amigos, seguro que cuando te lea se emocionará.
    Un abrazo y feliz cumpleaños querido Jonh.

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    1. ¿Escribiendo increíble?

      Sufriendo una barbaridad, Carmensita, para acomodar el texto y que quede al menos comprensible. Currando mucho, eso s8.

      Gracias por lectura y felicitación.

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  6. Mis felicitaciones doblemente, querido Jonh, es una maravilla y un verdadero placer disfrutar-te en tanto y de tanto despliegue literario, es adentrarse como en un mundo mágico y no querer salir de él.

    Pide un deseo...shhh...

    Besos siempre, todos, y mi especial cariño, Jonh.

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    1. La verdadera maravilla es recibir en el tatuaje tu visita.

      Ya te cuento el deseo más adelante, no vaya a ser que no se cumpla.

      Un beso.

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  7. Eres todo un escritor
    Yo una mujer que te lee

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    1. Bienvenida al Tatuaje, Soy mujer.

      Mil gracias por la lectura y comentarios. Espero no aburrirte con mis historias.

      Un fuerte abrazo.

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  8. Espero hayas pasado un gran cumpleaños Jonh. Qué detallazo con la sra. Laurenz.
    Muy bueno el escrito.
    Abrazos

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    1. Sí ha sido un cumpleaños muy bueno, menos movidito que los anteriores. Será que a uno ya le can cayendo los años en la espalda y por eso la diversión es más pausada.

      (Pero hubo vodka y tequila)


      Abrazo, gracias por la visita, Gil.

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  9. ¡Felicidades con retraso! La ventaja es que, por la demora, se acumulan intereses, de modo que la felicidad es mayor.

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    1. Gracias Carmen Pinedo, como dice el viejo refrán: nunca es tarde (para la felicitación, en este caso) si la dicha es buena. 47 años no se cumplen todos los días con salud y con todos los miembros de la familia unidos.

      Mil gracias por la lectura y comentarios.

      Un abrazo.

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  10. ja,ja,ja, Felicidades Jonh, me ha encantado tu post, eres genial!!!!

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    1. Pues un añito más a la buchaca, querida Marijose, esperemos que sigan cayendo sin contratiempos y que el tiempo sea benévolo con la fachada (No hay pasta para los cirujanos plásticos)

      :))))))))))

      Mil gracias por la vista.

      Un fuerte abrazo.

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  11. Felicidades con retraso. Aunque el regalo lo das tú, con este buen texto. Me gusta esa especie de diálogo que consigues con el lector, como si nos contaras la historia al calor de una hoguera. Eso dota de mucha frescura al relato. Enhorabuena! Saludos!!!

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    1. Gracias por la felicitación, David Rubio. Millón de gracias por la lectura y comentarios. Celebro que te haya gustado este texto dedicado en especial a una compañera escritora.


      Un fuerte abrazo.

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