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viernes, 10 de noviembre de 2017

Ciudad Hanamachi.








Últimamente estoy bastante cabreado. Mis amigos se afanan en conocer cual es el detonante de tanta mala leche, como si no supieran ellos que yo solo tengo una mala batalla que librar en esta vida, o un mal karma que convalidar..., ustedes pueden nombrar y hasta catalogar mi dolencia como mejor les plazca, yo suelo resumir su concepto en una frase corta: el amor es un asco. Totalmente. Al menos el que yo estoy padeciendo por estos días.

Un asco y una putada, oigan, ya les aviso que enamorarme tal y como estoy ahora (hasta las trancas) me viene fatal para escribir. No es que uno no sepa, es que yo no puedo escribir cuando estoy muerto por los huesos de alguien, que es diferente. Me entra una bobería... Para que yo logre unos versos decentes a mí me tienen que estar llevando muy lejos mis demonios.

Y que a mí me lleven los demonios no significa, ni muchísimo menos, que yo sea un escritor maldito. La maldición dejénsela a Bukowski, que ya uno tiene bastante con hacer el ridículo. Imaginen ustedes el percal al teléfono:

—Cariño, quiero ser tu bufón. —completamente salido.

Y ella del otro lado:

—Ay por dios, un bufón no —en un tono enteramente recatado y sensato—, en todo caso príncipe, mi príncipe Carlos.





Lo que si tiene un rollete tela de maldito son los horarios tan intempestivos que mis versos eligen para manifestarse: 3:00pm, 4:45pm, 5:00pm, 5:45 (cuando solo faltan quince minutos para que suene el despertador) pm.

Como han podido ustedes apreciar, todo acaba en p.m, y esos "pe" y "emes" a su vez van precedidos por una serie de sueños, por que así se suceden, en serie y en oleada como los crímenes, con la amada en cuestión. Unos sueños muy de p.m (puta.madre) por su alto contenido en rombos:

La escena onírica transcurre en un campo de amapolas. Todo es, como en el cine mudo, gris e incoloro, amanerado, etéreo, ...

En un vocablo: RIPIPI.

Yo en boxers y ella de geisha, pero sin kimono, en pelota picada, ataviada con el tocado y el maquillaje —pálido— representativo de las maikos, montada a horcajadas y en flor sobre mi espiga, muy cálida, por no decir caliente como las palomitas de maíz cuando están en su punto kaboom, toda ella un shamisen quebrado en coletazos sobre mí, su lengua y su boca dibujada con un lápiz labial hecho de pétalos de cártamo, según la tradición, recolectando los espasmos quebrados que se suceden en mis labios. Sí, también lleva los dientes maquillados de negro, que iba de p.m con el costumbrismo japonés de entonces, pero que a los europeos del hoy y aquí y ahora nos da un yuyu que pa' qué.

Sí, siempre-siempre, acabamos de la misma manera. Justo cuando ella está ahí en sus cosas, en su orgasmo, con los ojos en blanco y la cabeza descolgada, sumisa cien por cien y despoblada de toda fuerza opuesta a mí, le digo apasionado: cariño, quiero vivir contigo, gilipollas que soy. Cómo es posible que a estas alturas yo no sepa que decirle a una piba "quiero'" no es otra cosa que imponer en el lenguaje femenino, y eso está penado con el cierre de las capitulaciones de la relación. Cada vez que suelto ese gab, me despierto..., con el maldito infierno entre las piernas, que es al fin y al cabo lo única cosa que a mí me une con los escritores malditos.

Ahora, intenten rememorar el sueño y hacer con los detalles un poema. Según todos esos gurús que se dicen poetas o literatos,  es cuestión de cojer cuatro o cinco vocablos distintos y armar el puzzle  (un segundo, rebobinemos, porque antes de llegar a este punto hay que apagar el fuego de Romeo). Bien. Pues  ya que el fuego está bajo control, ya les doy yo la licencia para que les disparen a matar a esos señores. El truco está en hacerlo sin que al lector le suene obsceno, cursi o banal, o todo junto.

Seré franco, porque no soy gurú ni me interesa. En realidad lo único que conseguí con la evocación fue, según mi mamá , Gladys, puras cochinadas. Así que, si alguno de vosotros se ofrece a regalarle un poema erótico, erótico y sin pasarse, a mi piba, no me pondré celoso, palabra, soy un tipo moderno, pueden dejarlo en la caja de comentarios. A ella le va a encantar.

Tengan mucho cuidado, porque mi piba entiende un huevo de versos y no va a conformarse con las sábanas calientes del sábado noche.

Bueno, creo que ya va siendo hora de cerrar el chiringuito. Sintiéndolo en el alma, es lo único decente que servidor puede ofrecerles para pasar el rato. Y por orden expresa del rey, que soy yo, les comunico oficialmente que hoy: no-hay- poema.

Ahora he de irme a la cama. Tengo el maldito sueño atrasado.






8 comentarios:

  1. Jajajaja me parto amigo mío.
    Un relato Muy ameno... te dejo versos y mamá Gladys me tachará de "mala influencia para su niño"

    "Flor de lis sobre el Corinto de mi Pilar... La mece el viento del sur despojándola de su recatada vestimenta... Osadía en la vibración de su templo... Fuego en la reverberación de mi cuerpo.
    Cántico elevado en la mirada... Nuestra"

    Mil besitos y gracias por las risas, amigo mío.

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    1. Ooooole las valientes.

      Me salté tu comentario, Aurora, pero no importa porque sé que tú vas a perdonarme.

      De mala influencia nada. Tú ya me conoces un poco y sabes que me gustan mucho los textos eróticos. Es un campo un tanto espinoso, la verdad, sin embargo a ti se te da bien. Me encanta ir a tu blog cuando hay movidas sexys.

      Abrazo.


      Nada, la Flori pasó por aquí. Se partió el culo de la risa conmigo y se largó. Ni poema ni na' de na'. :))))))))

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  2. Poema no se, pero ya que acabas con una canción, la de Lets Stay Together de Al Green estaría bien. Me ha encantado el sueño de la geisha, tiene una fuerza tremenda. Excepto lo de los dientes negros, jaja.
    Un abrazo.

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    1. Hola Gerardo.

      Primero que nada gracias por la lectura. Pues voy a buscar el tema y si me gusta lo cambiamos. abierto estoy a vuestras sugerencias. Tú eres también musicomaníaco así que me fío de tu criterio.


      La geisha ahí la tienes. Debajo tuya en la caja de comentarios.

      Solo en la cajita de comentarios, Gerardo, man.

      Jajaja.

      Abrazo.

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  3. Noooooooooooo, Carlos jamás. Alberto, el esposo de la reina Victoria, por quien ella guardó luto el resto de su vida, cuando él murió.
    Esos son amores...
    Albeeeeeeeeeeerto te dije!!
    Y vos tirándote abajo diciendo "Carlos".
    Me encanta como estás escribiendo aunque digas que no podés escribir.

    Mi hermnoso.

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    1. Hace mucho tiempo escribimos una historia juntos. Yo sé que lo recuerdas. No estaba preparado, en lo absoluto. Pero tú eres tan grande. Joder, casi me da un infarto cuando supe quien era tu papá. No sé, yo quería taparme la cabeza y no salir de ahí hasta que dios me llamara a filas. Recuerdo con mucho cariño el aliento que me dabas. No te importó jamás que yo no tuviera ni puta idea. Creo que lo que te gustaba eran los huevos que yo le echaba al asunto. Sí, técnica y oficio no tengo, pero huevos para intentarlo hay por un tubo.

      Bueno, geisha de mí, me estoy preparando para escribir juntos esa historia: la nuestra.

      ¿Y donde quiere mi cascabelito que le deje el beso?

      Porque a usted no le puedo dejar solamente un Abrazo.

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  4. Se nota a la legua que estás locamente "enfermo" de lujuria y sus lindeces... Es lógico que ya no estés de humor para la lírica o esta te sorprenda en esas horas nocturnas, donde todo acaba en "pe" y "emes" .

    La verdad que la escena onírica de la geisha y tú en boxers me ha parecido algo rocambolesca y por supuesto con tintes de humor negro.
    Escribir sobre estos temas donde el sexo es protagonista, no es tarea fácil, pues se suele caer en lo zafio y en la repetición, algo que particularmente detesto. ¡Suerte pues y que tu piba te regale el poema!

    Un gusto visitarte y dejarte mi huella.
    Un abrazo.

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  5. Bueno, John. ¡Genial y simpático texto! Dado que mi talento poético se puede comparar a mi pericia como surfero, lamento no poder ayudarte con ese poema. Por contra, te felicito por la naturalidad con la que conectas con tus lectores. Y eso que cuando uno está enamorado, o encendido, es difícil elevarse más allá de alguna postura del kamasutra. Las mejores poesías o relatos siempre necesitan de soledad tanto física como del alma. Te felicito por ese conocimiento de prácticas japonesas. Seguro que te hace muuuyyy feliz, je, je, je...
    Un abrazo!

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