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martes, 14 de noviembre de 2017

De vuelta al paraíso.








Eva de noche.

Cada noche, murmuraba en mi cuarto
la ruta de tu seda.
Con un prestigio antiguo indescifrable,
tú me prendías fuego desde lejos.

Sin fuerzas ni recursos para la resistencia
no había otro consuelo que inmolarse.
Arder como una inmensa llamarada
que viaja mano en mano y no claudica
ni aunque dios la condene a otro diluvio,

arder...
con tu nombre invernal de anhelos rojos
ardiendo dulcemente entre mis dientes.

Mientras ardía,
suplicaba mi boca: más manzanas.



****



Dios nos privo de todo.
En nuestro insulso Edén solo podíamos
gozar con el pecado de la fábula.

No se lo reproché,
ni tú tampoco.
Desde mi jaula
forje con mi candor un llamador
de fuego que aprendió a re-convocarte.

Él te enseñó a llegar desnuda hasta mi sombra.
A purgar en mis hombros paganos tus desgracias.
A reír en mi cama.
A montarme
y a celebrar tu orgasmo con mi vino de esperma.

Dios, no tiene ni puñetera idea
del inmenso poder
que guardas en tu nombre.


****



Y pasarán los años, la eternidad vendrá
buscando entre mis libros la efervescencia rosa
de tu luz,
pero será imposible desprenderla del iris de mis ojos,
viajeros del destino
corriendo en retro inversa hacia tu encuentro.


****


Amo tu vocación de necromante,
tu gran virtud de eternizar mi corazón
solo con el hechizo de una frase:

"Esta mujer te ama, no te olvides".



****



El barro, mi costilla y el manzano,
la imagen de tu mano asida al fruto y mi mordida.

Tan solo unos instantes deambulando sin luz
y..., voila,
los mismos valles verdes,
el mismo río Pisón con su bedelio
y con su ónice.
Nuestro huerto, y a lo lejos el lago
y la cascada donde te prometí
que iba a ser tuyo para siempre.

De modo que,  no tengas miedo, amor.
Cuando el olvido avance sobre ti
yo estaré junto al árbol.

Y si tú me lo pides,
morderé nuevamente la manzana.









n.del.a: imagenes del ilustrador Jean Paul Ferrara.













3 comentarios:

  1. Y es que hay frutos que dejan ese sabor de querer más... y esa sensación de frescura abrasadora.

    Mil besitos, amigo mío.

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  2. Hombre, que ya le dije que me tenga paciencia, cubano atolondrado. Que cuando no estoy bien, tengo malos días y no sale ni un click de mi cabeza.

    https://youtu.be/vbrDF5GXnas

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