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sábado, 23 de diciembre de 2017

Exoplaneta.






Debe haber otro universo y otro tiempo, capitán de otras patrias.
Otro confín, otro ritmo planetario, otra Suite del Cascanueces que no termine en El lago de los Cisnes.
Otra brújula y otra burbuja. Otro villano.
Otra reencarnación. Otro océano.






I.


Una tarde de esas en las que yo dormía
ese sueño habitual tan español
que llaman siesta,
te amé,
ni te imaginas cuánto a solas en mi cuarto.

Jamás había querido a una mujer de aquella forma tan espiritual.

Desnudo y sobre tí
el tiempo era un átomo grueso que nos hacía,
gravitar suspendidos
como los cosmonautas.

No nos mecíamos ni yo te penetraba ni decía
las cochinadas que a menudo digo
cuando me pongo cruel en los asuntos.
Te hablaba muy despacio
y mi boca, prácticamente dentro de tu boca,
te lanzaba floretas muy bajito:

Hermosa, eso decía mientras te cortejaba,
voy a quererte tanto
que vas a desear estar bien muerta
si algunas vez, amor, me voy de ti.

Nunca me iré de ti.

Te decía mi niña,
mi lollypop de fresa
mi pajarito flaco, mi amuleto,
mi lagartija y mi estrellita y todas
esas gilipolleces tan chulas y tan cursis
que nunca he dicho a nadie, ni diré.
Tú no decías nada porque estabas
completamente boba a la merced de mí,
y me mirabas con un placer hipnótico
que no he visto jamás en mis mujeres,

en ninguna.


II.

Según Garnier Malet,
cada estrella que habita el universo
tiene su estrella doble.

Ahora mismo, ahí fuera
hay un exoplaneta donde te amo y soy
un tipo muy feliz porque en mi exomundo
soy exclusivamente tu maromo,
y no soy ni casado ni soy manager,
y no tengo
un perro y un jardín
ni una madre enojada que me llama
muy en mayúsculas cabrón por pretender mandar
mi vida a tomar vientos por conseguir tu amor
ni soy papá de nadie,
y tú no estás enferma y no hay ningún
tumor hijo de perra que te haga la putada.

Solos: tú y yo,
queriéndonos.















2 comentarios:

  1. Conmovedor poema, amigo Jonh, me ha llegado toda la ternura y toda esa rabia que sale a modo de impotencia de lo real frente a lo onírico.

    Mil besitos para tu noche.

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  2. Cuántos mundos paralelos deberían existir para lograr la felicidad, John bailarín, porque giras y saltas en tus versos ágil y hechicero, pero con los pies tan en el suelo que no despegas tu sentir de la tierra firme que golpeas impotente. Se te siente en lo que escribes, y eso dice mucho de ti. Un abrazo y namasté :)

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