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miércoles, 10 de enero de 2018

I 'm a fool to want you.








Algo en mí se quebró violentamente la tarde en la que descubrí que mi mujer y el crack tenían un idilio. La primera de la familia en enterarse de que mi barco hacía aguas por todas partes conmigo y con el cofre del tesoro dentro, mis tres hijas, fue mi hermana Lulú.

—Vale. Qué no cunda el pánico, Juan. Haz las maletas y vente para Madrid con las niñas.

—De acuerdo.

—Y no le digas a mamá, ¿vale? Gladys está en Cuba, que es igual que decir que está donde el diablo pegó las tres voces, en el mismo lugar donde Jesús perdió el mechero  y no va a hacer por ti mas que preocuparse.

Le dije que sí, colgué e inmediatamente llamé a mi madre a Cuba y le comuniqué, en un breve e intensísimo desahogo, el recuento de daños.

—No puedes irte con Lulú y dejar a Toni tirada en una clínica.

Eso dijo Gladys.

—Ya no es asunto mío —le dije yo— soy su marido, no su papá y yo necesito todo eso que dicen por ahí en cuestiones de amor de la tierra por medio.

—Toni es tu mujer y tienes que apechugar, Juan.

—Pues ya estoy muy cansado de apechugar, Gladys.

—Si algo hice bien dentro de mi locura de pobre divorciada fue educarte, Juan, es el momento de ponerlo en práctica. Vas a quedarte ahí hasta que tu mujer se rehabilite y cuando todo acabe podrás largarte adonde se te antoje. Es lo que uno hace cuando quiere de verdad a una mujer y no salir zumbando a la primera. Ahora toca ser hombre.

Sí. Yo hubiera preferido encontrar otro panorama al abrir la puerta de mi cuarto: a mi mujer en cueros montándoselo a lo bestia en mi cama con los reyes del mambo y los del porno, antes que presenciar aquella realidad que me aguardaba como una puñalada trapera y por la espalda: mi mujer con una pipa de cristal cargada de crack hasta las trancas montándoselo a lo bestia, en un duelo fatal con ella misma. Su tarjeta bancaria ya venía dando muestras de que algo raro pasaba con las finanzas, y yo ya llevaba tiempo tras la pista de ese algo que ahora se mostraba indecoroso, con todo su infernal descaro ante mis ojos.

—Qué cojones estás haciendo, Toni.

Me abalancé sobre ella sentada al borde de la cama y la abofeteé, con tal violencia y desatino que toda ella se desplomó de espaldas sobre el cabecero. Jamás me perdoné esa reacción.

Fue un año duro, soportable gracias a la cercanía de los amigos buenos y de mi madre vía telefónica.  Durante ese año lloré a solas, lejos de mis tres peques, en mi cuarto, por todos los desastres que estaba transitando y por los venideros.
Aunque Toni logró salir ilesa del desastre, ella y yo nunca logramos ser los mismos. Esos años fantasmas siempre regresan para hacernos la putada, como un bumerang hijo de mala madre que no tuvo bastante con todo el dolor que nos causó. Tardé una eternidad en descubrir que lo quebrado no era mi corazón, sino mi ego, la llave de nuestro futuro, hecha añicos junto a los fragmentos de la pipa de cristal que ella sostenía cuando la maltraté desparramados por el suelo.

—Te he echado muchísimo de menos. —le dije al verla entrar en nuestro cuarto, luego de nueve días sin vernos.

Y era cierto. Desde que dieran las campanadas de fin de año hasta la fecha, ella se marchó a Boston el primero de enero de 2018, había tenido tiempo suficiente para añorarla y para meditar sobre mis veinticinco años de matrimonio. No dijo nada. Mi mujer solo abrió la maleta y sacó una botella de Mezcal. Entonces dijo: ten, amor, es tu regalo de reyes. Y yo dije:

—Gracias. Pero de poco me sirve si mi mujer no va a brindar conmigo.

—¿Y quién ha dicho que no? Sabes Juan.

—Qué, reina.

—Hay que quererse más, es lo que toca. Nos hacemos mayores y ya estoy harta de orgullos y de broncas.

—No pretendía pegarte —dije.

Y ella entendió en el acto que yo había viajado sobre el tiempo a aquella vez maldita en la que no fui dueño de mí al ver que el crack pretendía arrebatarme lo que yo tanto amaba.

—Olvídalo, cariño. Lo hemos superado y no merece la pena recordar tanto fracaso.

Eso lo dirá ella. Hoy estoy regresando, aunque me duela, a ese cuarto fantasma vetado en mi memoria para recuperar la llave de mi felicidad. Te juro por mis muertos, corazón, voy a encontrarla.












Nota: cualquier parecido con la realidad es pura verdad. Perdonadme, esto es un exorcismo ¿De qué sirve si no la literatura? ¿Para mordernos las putas uñas?

Gracias.

10 comentarios:

  1. Una historia como esa bien escrita no es igual a las parecidas que se oyen por las calles.
    Todo un drama real de los tiempos presentes.

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    1. Querido compañero de armas del corazón y no de guerras, entenderás ahora por qué digo que hay derrotas que nos enseñan a ser hombres mejores. Te agradezco infinitamente la compañía.

      Abrazo inmenso.

      Estoy orgulloso de todo lo que has logrado.

      No te preocupes, andamos bien. Abrazo sincero.

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  2. A veces es bueno darse una segunda oportunidad. Lo malo es que se pueden dejar las botas en el barro hasta llegar al otro lado de la orilla.
    Hay reacciones y reacciones... y las formas nos pierden en ocasiones pero lamentarse y corregir puede ser un inicio.

    Un beso.

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    1. Sí querida Maga, a estas alturas ya eres querida para mí

      Rectificar es de sabios. No soy nada violento, no, pero tal y como he explicado hoy a mi peque del alma, en una bronca manda lo imprevisible, sobre todo cuando loa implicados no están entrenados para enfrentar tales desastres del cuore.

      Agradezco tu entrega para conmigo, y tú no sabes cuanto.

      Besos eternos desde el fondo de mi agradecido corazón.

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  3. Bienvenida-0 a Recomenzar
    Gracias y suerte para ti
    me intriga tu blog

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    1. Gracias por visitar mi casa, Recomenzar. Si te intriga adelante, puedes viajar a tu gusto, adelante.

      Un abrazo fuerte.

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  4. Has escrito una historia que bien podría ser real como en la vida misma, lo que pasa que algunas terminan mal y otras bien, depende de cada pareja, de las circunstancias y personalidad de cada uno, que es un mundo.

    Me gustó tu relato, John, un gustazo estar aquí disfrutando de tus letras.

    Besos enormes.

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  5. Me encanta, John, muy real y muy vívido, quizás la pieza que más me gusta de la historia de Juan y Toni, junto a Night and Day. Me quedo con la sabiduría de esa Gladys, mujer con años a sus espaldas, rebosante de esa experiencia que da la vida, o sea, la única que vale.
    Un beso, y recuerda que te debo un café ;)

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  6. IMPRESIONANTE, John. Así con mayúsculas. Un relato intenso con el que el lector sufre con Juan, como si estuviera escuchando a un amigo. Con una profundidad de sentimientos, contradicciones y sensaciones que hace que el personaje casi pueda ser tocado, que hace desear poder darle un abrazo o, al menos, una palmada en el hombro. Te devuelvo el guante, ¿cuando recopilarás todas estas entradas en un ebook o en papel? Sin duda tú y tus letras lo merecen. Un abrazo!!

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  7. Siempre está el pasado tirándonos de las orejas, parece mentira, como afloran los errores. Por mucho que se haya echado tierra encima y todo el perdón del mundo y se haya rectificado. Parece que nunca se tapan.
    Me ha emocionado tu lectura, John. No es un camino fácil el del amor, sin duda. Y en esta vida cada día es una prueba, por eso hay que ser indulgente con uno mismo.
    Un abrazo.

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