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lunes, 26 de febrero de 2018

Gracias siempre.










Hola a todos.

Hace ya mucho que (yo)* me vengo planteando desaparecer de la red y no volver a hacer pública ni la más insignificante de mis palabras.

Contrariamente a lo que piensa la peña acerca del poder curativo de la escritura les confieso, digo (al menos en mi caso): escribir no cura un carajo ni arregla emocionalmente a uno. A algunos individuos escribir lejos de curarnos nos mata. Uno no escribe de rosas ni de lirios y palmas, ni de luceros azules pendiendo de los cielos estrellados y etc, (o debería decir que (yo)* no escribo mamonadas, con el debido respeto a todo aquel que cuente mamonadas en su nube, que el reino es muy diverso en su complejidad y de todo hay en la viña del señor) sino del corazón.

(Yo) ya estuve fuera un año. Créanme que durante ese período en el que aparté de un manotazo mis paridas existencialistas y estrafalarias, (yo) fui un tipo de lo mas feliz. (Yo) no me apunté a escribir para competir con el resto ni para demostrar que (yo) soy muy bueno haciendo lo que más amo que es comunicar (o quizás el peor). (Yo) me apunté aquí para pasarlo bien y disfrutar. El caso es que (yo) ya no disfruto, porque para empezar no tengo tiempo para actualizar el blog, ni para editar los textos como en realidad merecen.

A un escribiente de mi calibre no le hace falta la red para encuerarse ni para hacer ¿catarsis? Bueno señores argentinos, porque a los argentinos les gusta mucho la carne y la catarsis, cojan ustedes a la maldita catarsis y no me anden jodiendo (no, carne no hay). Un tipo como yo cuenta historias en la barra del bar donde suele beber a sus colegas y al barman que le sirve a él y a sus colegas,  con un mendó natural que rompe los termómetros, a sus hijas mientras almuerza en familia, y a su mujer luego de hacer lo que se hace por la noches (o en la franja horaria que a los dos les cuadre) en la cama. Contar historias en vertical luego del coito no mola. Hay que tenderse horizontalmente. Os lo aseguro (yo).

Un tipo emparentado con el verbo larga cuentos o versa, o se caga en la vida y en los dioses antiguos y como no en los nuevos, incluso en ese espacio circundante e invisible que lo sostiene a uno y que vosotros y yo, que soy ese uno desertor que os deja, llamamos aire.

Supongo que alguna que otra vez esas historias tormentosas que pesan en mis vísceras pelearán lo suyo para que yo caiga como un gilipollas y las saque de fiesta por la blogosfera. Sin embargo, no puedo prometer ni a ellas ni a vosotros, mis lectores, que servidor (yo) oirá dicho reclamo.

Bueno, gente. Agradecido por vuestra paciencia y compromiso con este rincón que llevo defendiendo desde hace... Ya me lo miraré en el perfil. Ahora mismo no recuerdo cuánto hace que abrí el blog.

Gracias filóloga. Un gusto inmenso haberte conocido. Cualquiera de estos días te sorprendo en una feria mientras firmas novelas y te pido un autógrafo, y te invito a cenar. Soy un tipo muy way cuando me como el ego. Iré a leerte cada Jueves (dos besos)

David:

Iré a verte cada vez que publiques. Gracias por todo. No bajes la guardia. No tires la toalla, man.
(Abrazo)

Aurora, Maga: un gusto compartir con vosotras mis paridas mentales.


Abrazo grande.





Glosario.




*yo

un tipo que sí escribe porque lo hace muy bien le dijo a otro que apenas comienzaba a hacerlo que al someter a revisión su texto había encontrado una sobrecarga de mies y de yoes y esa serie de cosas

saben

bueno señor escritor que aún no tiene ni Pulitzer ni Cervantes ni nada porque una cosa es escribir bien y la otra es diferenciarse completamente del resto que usted sepa que (yo) en mis chaladuras literarias digo (mi) y digo (yo) y digo lo que (yo) quiera decir porque ante todo (yo) soy un tipo muy posesivo con mis efectos personales



lo soy un huevo

con mis "efectos" solo porque con las mujeres (yo) no tengo ese problema fíjese usted y por eso será que a (mí) me resultan tan atractivos los posesivos y antes de que yo me vaya a tomar por donde a mí me gusta darle a mi mujer en la noche déjeme que (yo) le aclare lo que a (mí) me pasa

(yo) estoy tan enamorado de los posesivos que cuando (yo) escribo (me) y (yo) yo me conecto con el más allá y es como una fuerza bantú que a (mí) se (me) desata y llama al texto y ese mismo texto viene entonces bajando desde el más allá que acá en el más acá es el cielo para hermanarse con esa otra fuerza que a (mí) me brota del corazón y de (mi) pecho y entonces no soy yo y en ese más allá que (yo) a usted le digo así sin comas y sin puntos y sin aliento y sin nada nada

me va a perdonar

yo estoy en trance y fuera de mi realidad

me entiende usted

Ah

jueves, 22 de febrero de 2018

Mondongo, Burundanga, Pan con Timba. Bilongo, Catalina con el kimbombó...





La culebra tiene los ojos de vidrio;

la culebra viene y se enreda en un palo;

con sus ojos de vidrio, en un palo,
con sus ojos de vidrio.


(Sensemayá)







I.


Mi Habana está en la paz de tu retina.
Por tu iris azul viajan alados
los buques comerciando los tratados
que mi suerte empeñó en una cantina

de carnaval a flor de calle. Habana
a salvo vas cautiva de los ojos
marinos de mi estirpe. En sus abrojos
viajas Sensemayá*, santa y pagana.

Procura siempre, niña, que los vientos
mesan con suave brío los tormentos
de tu imbatible espíritu de dique,

con tal que el aguacero no remueva
sus yorubas cimientos y mi nueva
nautílica ciudad se vaya a pique.



*******

II.

Como ofrenda te traigo Olodumare*
mi garganta de ceiba en una jícara.
No temas darle uso, "santo padre",
que no quiero ya voz ni son de almíbar.

Guárdate mi caudal por si una noche
viene La Antilla a verme en desacato
y no puedo gritarle en un desfogue:
“regrésate a tu mar que me haces daño”

Daño en el corazón, en la cornada
que llevo a pecho abierto, son de palmas,
eterno wemilere* que me colma

la sangre de nostalgias. Ay, mi perla
me la ocultan los egguns*, no la encuentran
mis guías protectores y mis Íremes*.




******

III.

Ella me dio esta letra "padre santo"
este Poder de Orí* que entona solo,
la llaman mi mendó y mi arte dolo
y ella no corresponde a este quebranto.

A este cantar de timba y Catalina,
de Bilongo y de conga que su arpegio
argentino le acerca a éste mi regio,
paso de bailador de rumba fina.

"Pan con timba" me da, luego se fuga
a su vergel de noche a tejer sueños
donde yo soy su rey del mambo, el dueño

de su boca de ausencias. Burundanga
de seguro me puso en el Saoco.
Prisionero me tiene en su Siroco*








***********



Glosario.

En imagen la percusionista cubana Brenda Navarrete.


Olodumare: dios único, omnipotente y creador del todo en la religión Yoruba.


Sensemayá: en referencia al poema Sensemayá del poeta Nicolás Guillén.

Egguns: espíritus de nuestros antepasados.

Wemilere: fiestas ceremoniales en honor a las deidades afrocubanas.

Orí: Orí es la particula de Olodumare (creador del todo universal en la religión Yoruba) que vive en nosotros. Es el guía personal manifestado en toda su grandeza. La representación en sí mismo de la existencia del "Yo".

Ireme: el Ireme es un símbolo representativo de la cultura Abakuá. Los hombres visten el traje de Ireme en la ceremonia de iniciación. Representa a un diablito y lleva incorporado un cinturón de cascabeles en la cintura que hacen sonar mientras practican la danza que acompaña al ritual o a las distintas representaciones folklóricas.

Saoco: cóctel elaborado con agua de coco y ron.

Siroco: viento muy cálido y seco que sopla desde el norte de África hacia el Mediterráneo central y la península itálica.



sábado, 17 de febrero de 2018

El imperio de Octavia.





"Yo soy un pececito
que no guarda secretos.
Un pececito claro
que sólo escribe versos
para un Tritón acústico
que medita en Borneo,
sin resolver papeles
y revolviendo espejos,
rodeado de sirenas
que cantan en su lecho".







Te extraño tanto, Octavia,
ni te imaginas, cielo.

Tendrás que desearme
con esta unción de fuego,
que entero me arrebata
como un tornado enfermo
para entender mis ganas
de transmutarme en hielo;
una escultura helada
que no padezca el eco
de esta hambre tan brava,
perra como el infierno,
montaraz que me vuelve
un amante esperpéntico.

A ratos, cara Octavia,
quiero tornarme invierno
para no hacerte daño,
no desvelarte a un tiempo
mis cerrojos, mi mundo
de Pandora, mis tientos
de Lovecraft que envían
tu canción a un convento
y alejan de mi puerta
tu boca de desierto.

De veras, regia Octavia;
solo pienso en ser hielo
y que algún escultor
piadoso de un certero
golpe de gracia rompa
en pedazos mi cuerpo.

Maldita sea la gracia,
lejana Octavia, tengo
que exigir a mis dioses
romanos ser de hielo.


*****


Ya quisieran las sílfides, Octavia,
que las amara como a ti te amo.

Yo te traje a vivir aquí, a mi pecho.
En las noches te llevo yo del brazo,
a visitar los nidos de corales
que cultivo en mi templo de verano.

Y tú me llamas Juan, no Marco Antonio
y un triunvirato acústico de astros
me fulmina de dicha por entero
y me vuelvo tan hombre en tu reinado
que de mi mismo, Octavia, siento miedo;
miedo de la pasión de este hombre bárbaro.

Ya quisieran las sílfides, Octavia,
que yo las quiera como a ti te amo.



*************










Ya fui el marido niño de una china
y el amante truan de una Danesa.
Soy el marido cruel de cierta inglesa
a quien saqué del fondo de su ruina.

Ya he sido por desgracia tantos Juanes
que temo me dispares del cabreo
que provoca en tu paz de jubileo
la fiebre de mi sexo y sus desmanes.

Nunca pedí quererte, pero vino
no sé cuándo ni cómo ni en qué parte
de mi cuarto y mi noche tu estandarte
de bailarina cósmica a mi signo,

y perdí los papeles por tu boca
por tus siete puñales, por tu loca
costumbre de cantar la vida en verso.

Estoy loco por ti, loco de veras,
porque el cielo cantóme que tú eras
esa Octavia de Luz que tuve un día:
un planeta de Luz, la Luz María
que orbita mi galaxia de silencio.

Y me domino, a ratos me domino
en ejercicio exacto de cordura
por no correr al norte de tu hondura:
Ayúdame señor, no sirve el vino.

No me sirve quemar Alejandría
ni apelar al concepto de la hombría
para aguantar incólume estas ganas
de correr a Argentina. Ay, qué ganas
de amar a esa mujer, zunzún glorioso
que trina solitario en su alta rama
para el bárbaro triste que la llama
su primera mujer: Eva y Lucía.