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jueves, 22 de febrero de 2018

Mondongo, Burundanga, Pan con Timba. Bilongo, Catalina con el kimbombó...





La culebra tiene los ojos de vidrio;

la culebra viene y se enreda en un palo;

con sus ojos de vidrio, en un palo,
con sus ojos de vidrio.


(Sensemayá)







I.


Mi Habana está en la paz de tu retina.
Por tu iris azul viajan alados
los buques comerciando los tratados
que mi suerte empeñó en una cantina

de carnaval a flor de calle. Habana
a salvo vas cautiva de los ojos
marinos de mi estirpe. En sus abrojos
viajas Sensemayá*, santa y pagana.

Procura siempre, niña, que los vientos
mesan con suave brío los tormentos
de tu imbatible espíritu de dique,

con tal que el aguacero no remueva
sus yorubas cimientos y mi nueva
nautílica ciudad se vaya a pique.



*******

II.

Como ofrenda te traigo Olodumare*
mi garganta de ceiba en una jícara.
No temas darle uso, "santo padre",
que no quiero ya voz ni son de almíbar.

Guárdate mi caudal por si una noche
viene La Antilla a verme en desacato
y no puedo gritarle en un desfogue:
“regrésate a tu mar que me haces daño”

Daño en el corazón, en la cornada
que llevo a pecho abierto, son de palmas,
eterno wemilere* que me colma

la sangre de nostalgias. Ay, mi perla
me la ocultan los egguns*, no la encuentran
mis guías protectores y mis Íremes*.




******

III.

Ella me dio esta letra "padre santo"
este Poder de Orí* que entona solo,
la llaman mi mendó y mi arte dolo
y ella no corresponde a este quebranto.

A este cantar de timba y Catalina,
de Bilongo y de conga que su arpegio
argentino le acerca a éste mi regio,
paso de bailador de rumba fina.

"Pan con timba" me da, luego se fuga
a su vergel de noche a tejer sueños
donde yo soy su rey del mambo, el dueño

de su boca de ausencias. Burundanga
de seguro me puso en el Saoco.
Prisionero me tiene en su Siroco*








***********



Glosario.

En imagen la percusionista cubana Brenda Navarrete.


Olodumare: dios único, omnipotente y creador del todo en la religión Yoruba.


Sensemayá: en referencia al poema Sensemayá del poeta Nicolás Guillén.

Egguns: espíritus de nuestros antepasados.

Wemilere: fiestas ceremoniales en honor a las deidades afrocubanas.

Orí: Orí es la particula de Olodumare (creador del todo universal en la religión Yoruba) que vive en nosotros. Es el guía personal manifestado en toda su grandeza. La representación en sí mismo de la existencia del "Yo".

Ireme: el Ireme es un símbolo representativo de la cultura Abakuá. Los hombres visten el traje de Ireme en la ceremonia de iniciación. Representa a un diablito y lleva incorporado un cinturón de cascabeles en la cintura que hacen sonar mientras practican la danza que acompaña al ritual o a las distintas representaciones folklóricas.

Saoco: cóctel elaborado con agua de coco y ron.

Siroco: viento muy cálido y seco que sopla desde el norte de África hacia el Mediterráneo central y la península itálica.



11 comentarios:

  1. Me esta poética tener tantas palabras que desconozco, Jonh. Pero aún así, me gustán muchísimo, hermano. Me los quedo. Un saludo para ti y los tuyos.

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    1. ¡Tin! Pues claro que dejo que te lo quedes. Tuyos son estos sonetos, con toda la habanidad contenida en Ellis. Un abrazo buen grande.

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  2. John, siempre es un deleite venir a disfrutar de tus obras, tan completas, tan ingeniosas, tan originales, en este caso hasta glosario has incluido que viene muy bien porque hay palabras que no sabía su significado.

    Un placer estar en tu blog.

    Besos enormes.

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    1. Sí María, en esta ocasión el glosario es indispensable. Como bien dices es la única manera, o la mas rápida, de acercaros a vosotros a mi cultura.

      Mil gracias por estar siempre.

      Un abrazo enorme.

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  3. Un poema precioso... como una canción ha ido cayendo en mí. Gracias por el glosario y gracias por tus palabras, amigo John.

    Mil besitos para tu noche.

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    1. Me alegro de que lo veas en forma de canción ya que la poesía es toda musica, Aurora. Aún cuando se hace verso libre, que no es nunca tan libre en cuanto a reglas como reza en concepto que lo denomina, ha de estar siempre enmarcado en un ritmo determinado siempre por el autor.

      Gracias por la compañía, querida Aurora.

      Abrazos y besos.

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  4. Me encana Nicolás Guillén. Es como otro mundo, qué bonita palabra "sensemayá". Me gusta que hayas empleado ese léxico en tu poema y como en Guillén, su música (mi garganta de ceiba en una jícara), aunque se me escape algo el significado en su conjunto. Pero es que la poesía es eso, emociones y música.
    Un abrazo.

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    1. Sí, Gerardo. De todos los poetas latinoamericanos que han dejado huella en la historia de la literatura universal, Guillén es el que mejor refleja esa fusión, sincretismo para ser exactos, que se produjo entre la cultura africana y la española, fusión en el orden religioso y en el de las costumbres de toda índole que dieron paso esto que yo soy con tanto orgullo: un antillano. Para mí es un honor usar esa transtextualisad,solo Guillén podía crear una palabra tan mágica como sensémayà, que abarca mucho más allá de la sonoridad contenida en su semántica. Todo antillano sabe de la relacion de las culebras con el palo mayombe, una de las tantas prácticas religiosas que se asocian a la herencia religioso cultural de nuestros ancestros africanos. El sensémayà de Guillén nos presenta a esa culebra de la que hablo de un modo muy mágico.

      Aquí te dejo una de sus joyas.

      EL APELLIDO, (Nicolás Guillén).


      I

      Desde la escuela
      Y aún antes… Desde el alba, cuando apenas
      Era una brizna yo de sueño y llanto,
      Desde entonces,
      Me dijeron mi nombre. Un santo y seña
      Para poder hablar con las estrellas.
      Tú te llamas, te llamarás…
      Y luego me entregaron
      Esto que veis escrito en mi tarjeta,
      Esto que pongo al pie de mis poemas:
      Las trece letras
      Que llevo a cuestas por la calle,
      Que siempre van conmigo a todas partes.
      ¿Es mi nombre, estáis ciertos?
      ¿Tenéis todas mis señas?
      ¿Ya conocéis mi sangre navegable,
      Mi geografía llena de oscuros montes,
      De hondos y amargos valles
      Que no están en los mapas?
      ¿Acaso visitasteis mis abismos,
      Mis galerías subterráneas
      Con grandes piedras húmedas,
      Islas sobresaliendo en negras charcas
      Y donde un puro chorro
      Siento de antiguas aguas
      Caer desde mi alto corazón
      Con fresco y hondo estrépito
      En un lugar lleno de ardientes árboles,
      Monos equilibristas,
      Loros legisladores y culebras?
      ¿Toda mi piel (debí decir),
      Toda mi piel viene de aquella estatua
      De mármol español? ¿También mi voz de espanto,
      El duro grito de mi garganta? ¿Vienen de allá
      Todos mis huesos? ¿Mis raíces y las raíces
      De mis raíces y además
      Estas ramas oscuras movidas por los sueños
      Y estas flores abiertas en mi frente
      Y esta savia que amarga mi corteza?
      ¿Estáis seguros?
      ¿No hay nada más que eso que habéis escrito,
      Que eso que habéis sellado
      Con un sello de cólera?
      (¡Oh, debí haber preguntado!)

      Y bien, ahora os pregunto:
      ¿No veis estos tambores en mis ojos?
      ¿No veis estos tambores tensos y golpeados
      Con dos lágrimas secas?
      ¿No tengo acaso
      Un abuelo nocturno
      Con una gran marca negra
      (Más negra todavía que la piel),
      Una gran marca hecha de un latigazo?
      ¿No tengo pues
      Un abuelo mandinga, congo, dahomeyano?
      ¿Cómo se llama? ¡Oh, sí, decidmelo!
      ¿Andrés? ¿Francisco? ¿Amable?
      ¿Cómo decís Andrés en Congo?
      ¿Cómo habéis dicho siempre
      Francisco en dahomeyano?
      En mandiga ¿cómo se dice Amable?
      ¿O no? ¿Eran, pues, otros nombres?
      ¡El apellido, entonces?
      ¿Sabéis mi otro apellido, el que me viene
      De aquella tierra enorme, el apellido
      Sangriento y capturado, que pasó sobre el mar
      Entre cadenas, que pasó entre cadenas sobre el mar?
      ¡Ah, no podéis recordarlo!
      Lo habéis disuelto en tinta inmemorial.
      Lo habéis robado a un pobre negro indefenso.
      Lo escondisteis, creyendo
      Que iba a bajar los ojos yo de la vergüenza.
      ¡Gracias!
      ¡Os lo agradezco!
      ¡Gentiles gentes, thank you!
      Merci!
      Merci bien!
      Merci beaucoup!
      Pero no… ¿Podéis creerlo? No.
      Yo estoy limpio.
      Brilla mi voz como un metal recién pulido.
      Mirad mi escudo: tiene un baobab,
      Tiene un rinoceronte y una lanza.
      Yo soy también el nieto,
      Biznieto,
      Tataranieto de un esclavo.
      (Que se avergüence el amo)
      ¿Seré Yelofe?
      ¿Nicolás Yelofe, acaso?
      ¿O Nicolás Bakongo?
      ¿Tal vez Guillén Banguila?
      ¿O Kumbá?
      ¿Quizá Guillén Kumbá?
      ¿O kongué?
      ¿Pudiera ser Guillén Kongué?
      ¡Oh, quién lo sabe!
      ¡Qué enigma entre las aguas!


      Gracias por pasar, Gerardo.

      Un abrazo.

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  5. Un poema poderoso, John. Cada verso contiene una de tus características: pasión. Y de paso nos culturizas con esa mitología de la religión Yoruba que desconocía y me apunto para conocerla. Un abrazo!

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    1. Pues estarás de acuerdo conmigo David, en que la pasion es ingrediente fundamental en la receta de la escritura, tanto si ésta forma —como es mi caso— parte activa del estilo, como si decidimos dejarla sola ente como el motor que nos ayuda a tirar para adelante en este oficio tan solitario.

      Bueno, es algo jodido ser tan pasional, David, porque cuando no la siento me cuesta tirar de mí para escribir y eso no es nada bueno. Uno debe escribir bajo cualquier circunstancia. Como diría Picasso, "si la inspiración llega que me agarre trabajando".


      Un fuerte abrazo y muy agradecido, lo sabes, por tu visita.

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  6. Ya te dije lo que pienso de tus mezclas, ¡me encantan! Siempre me atrajo lo mestizo, lo de origen africano y desconocido, y esas religiones en las que los cantes y bailes son parte del festejo, son tan hipnóticas como tus versos, dueño de su boca de ausencias.
    Abrazo y Namasté :)

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