martes, 23 de junio de 2020

Algunas consideraciones de estilo.



Introducción a la escritura creativa.


 
La entrada de hoy será corta. Es la noche de San Juan y aquí. servidor, es Juan. Y aquí, en medio de los fuegos artificiales y el ruido en el exterior a pesar de que estoy cerrado a cal y canto en mi cocina para que mi perro no sienta más terror del que ya tiene, les hago esta entrada. Como ya dije en la primera entrega de esta sección: Herramientas, tener un blog te compromete contigo y con tus lectores. Y bien gente, aquí estamos.
 
Hoy en El tatuaje de Sally... hablaremos sobre algo a tener en muy en cuenta cuando escribimos: El estilo.

Algunas consideraciones de estilo.

Uso de palabras largas cuando existen alternativas más cortas.


Las palabras que se eligen en función de su tamaño silábico y las que están de moda en  determinados ámbitos constituyen lo que se suele denominar léxico pedante. El alargamiento de las palabras, según Lázaro Carreter, es «indicio evidente de ignorancia lingüística» y «obedece a la suposición de que las palabras largas son más distinguidas que las cortas» (El dardo en la palabra, pág. 645). 

Entre las voces que hay que evitar se encuentran señalizar (por señalar), planificar (por planear), influenciar (por influir), inicializar (por iniciar), obstruccionamiento (por obstrucción), basamentar (por basar) y circularizar (por circular). Sí, pueden creerme que he tropezado con todas esas palabras por muy raro que a ustedes les parezca.

Tampoco son buena elección las expresiones que pueden simplificarse con facilidad, como ocurre con a lo largo y a lo ancho de la geografía española, en lugar de en España; en el día de hoy, por hoy; o sin ningún género de dudas, por sin duda. No es más culta una persona que use la expresión establecimientos fabriles que otra que emplee la palabra fábricas; pero es seguro que la primera es más pedante que la segunda.

Abuso de la voz pasiva.


Siempre será más dinámico un texto escrito en voz activa que otro en el que aparezcan con profusión estructuras en voz pasiva. Cuando se utilice la voz pasiva, hay que tener especial cuidado para que la construcción de las oraciones sea correcta. Debe preferirse el uso de la pasiva refleja (con se) a la pasiva con el verbo ser, excepto en los casos en que sea necesaria la presencia del complemento agente.

Se construirán varias centrales es preferible a serán construidas varias centrales; pero escribiremos varias centrales serán construidas por la empresa y no *varias centrales se construirán por la empresa.

Empleo de adjetivos inexpresivos.

 
Adjetivos como brillante, importante, fundamental, trascendental o excepcional poseen una carga valorativa muy elevada, por lo que solo deben aparecer cuando a lo que se apliquen sea, de verdad, extraordinario. Si abusamos de esos adjetivos en un texto, los convertimos en elementos inexpresivos: cuando todo es brillante o trascendental, resulta que nada lo es, porque nada brilla o trasciende sobre lo demás.

Bueno, señores, señoras y señoritas. En este preciso momento están lanzando fuegos artificiales en cantidad y Drako está a puntito del infarto. De modo que los tengo que dejar para socorrerlo. Un padre hace lo que haga falta por su bebé. Sí, ya sé que no es un bebé humano sino canino. Pero que más da. Es el único hijo que me queda con miedo a los fuegos y artificios normales en esta noche,


Tal y como diría el gran Wyoming: "Mañana más, pero no mejor"

Nos vemos la próxima semana con una entrada más larga y provechosa:


Instagram para escritores.


Qué tengan ustedes buena noche.



¡Abrazo!.


martes, 16 de junio de 2020

Abelardo Castillo, las comillas, porqué, por qué y por que y otros asuntos literarios.



Escritura creativa. Contenido didáctico.



   Abrimos la entrada de hoy con las mínimas del escritor Abelardo Castillo, (Buenos Aires, 1935-1917) muy acertadas por cierto.

“Podrás beber, fumar o drogarte. Podrás ser loco, homosexual, manco o epiléptico. Lo único que se precisa para escribir buenos libros es ser un buen escritor. Eso sí, te aconsejo no escribir drogado ni borracho ni haciendo el amor ni con la mano que te falta ni en mitad de un ataque de epilepsia o de locura.
Lo que dice Borges sobre los sinónimos es verdad: no existen. Can no es lo mismo que perro ni la palabra ramera tiene la dignidad de la palabra puta. Pero yo te recomiendo un buen diccionario de sinónimos. Uno quiere escribir: “habló en voz baja”. Como eso no le gusta lo reemplaza por “voz queda”, que es espantoso. Hojea el diccionario de sinónimos al azar y en cualquier parte encuentra la palabra pálida. Entonces escribe: “habló con voz pálida”, lo que está muy bien.
Nunca adjetives en orden decreciente, nunca digas: “Era una montaña titánica, enorme, alta”. Si no te das cuenta por qué, nadie puede ayudarte. Si adjetivaste en la dirección correcta tampoco te creas un gran estilista. Tal vez buscabas el último adjetivo y te olvidaste de borrar los otros dos.
Nadie escribió nunca un libro. Sólo se escriben borradores. Un gran escritor es el que escribe el borrador más hermoso.
Nunca escribas que alguien tomó algo con ambas manos. Basta con escribir las manos y a veces es suficiente una sola. La gente en general tiene cara, no rostro. No asciende las escaleras, sube por ellas. No penetra a las recámaras, entra en los dormitorios. Evitarás los ventanales y sobre todo los grandes ventanales. Dicho sea de paso, las ventanas no son de cristal, son de vidrio. Lo mismo los vasos.
No digas que alguien empezó a cantar o a vestirse si no estás dispuesto a que termine de hacerlo. En los libros la gente empieza a reír o a llorar en la página 3 y da la impresión de seguir así hasta que se muere.
Sé ahorrativo: si lo que viene al galope es un jinete, no hace falta el caballo. La inversa no se cumple. La palabra caballo viene misteriosamente sin jinete.
No intentes ser original ni llamar la atención. Para conseguir eso no hace falta escribir cuentos o novelas, basta con salir desnudo a la calle.
Cuidado con las computadoras. Todo se ve tan prolijo que parece bien escrito.
En general cuesta tanto trabajo escribir una gran novela como una novela idiota. El esfuerzo, la pasión, el dolor, no garantizan nada. Es desagradable pero es así. No abandones la cama sin pensar en esto.
No describas sino lo esencial. La posición de un pie, en casi todos los casos, es más importante que el color de los zapatos.
No cualquier cosa, por el mero hecho de haberte sucedido, es interesante para otro. Esto vale tanto para escribir como para conversar.
No defiendas tu libro argumentando que los críticos son escritores frustrados. Lo verdaderamente peligroso de un crítico es que sea un crítico frustrado.
Leer una gran novela o un gran cuento es tan hermoso como haberlos escrito. Si nunca lo sentiste, no escribas ficciones ni, por el amor de Dios, te dediques a la crítica literaria.
No publiques todas las estupideces que escribas. Tu viuda se encargará de eso.
Lo que llamamos estilo sucede más allá de la gramática. No es lo mismo decir: “ahí está la ventana” que “la ventana está ahí”. En un caso se privilegia el espacio; en el otro, el objeto. Toda la sintaxis es una concepción del mundo.
Nunca pidas que te presten un libro. Los buenos libros se compran o se roban.
No creas en las máximas de los escritores. Tampoco en éstas. Lo que cautiva de una máxima es su brevedad; es decir, lo único que no tiene nada que ver con la verdad de una idea".
 
   Hoy hablaremos del uso correcto de las comillas. Es importante que lo conozcas. Como ya he dicho en la pasada entrada la mayoría de los escritores terminan por convertirse en sus propios editores. Es de suma importancia que los textos salgan a la luz, da igual si se trata de un blog personal en lugar de una editorial, 100% limpios en cuanto a edición.

   En la red te encontrarás editores que harán bien su trabajo y tendrán extrema consideración con tus textos, pero también te encontrarás , como en todas partes, editores mediocres sin la sabiduría para hacer que tu obra brille.
No hay nada como un buen editor  para encontrar ese embalaje especial que servirá de contenedor y expositor de tu obra. Claro que te hablo de la obra terminada, proceso de corrección incluido.

   Vamos a lo nuestro.

Uso correcto de las comillas.


   Las comillas (« », “ ”, ‘ ’) son signos tipográficos utilizados para demarcar niveles distintos en una oración. 

   Generalmente se utilizan:


   Para citar textualmente algo que ocupe menos de tres o cuatro renglones.

   Para señalar palabras usadas en un sentido distinto del normal, con el fin de indicar que se han seleccionado intencionalmente y no por error.

   Para indicar la intención irónica del empleo de una palabra.

   En un título, para reemplazar el tipo de letra cursiva con que se indica el nombre de una obra artística: Análisis de «El Quijote».

   Para presentar el significado de una palabra o expresión. 

   En este caso se utilizan exclusivamente las comillas simples: «acechador» significa ‘que observa o aguarda cautelosamente con algún propósito’.

   No se utilizan para destacar palabras extranjeras. En este caso se recomienda el uso de cursivas: Show es una palabra inglesa, ni para señalar un apodo o seudónimo, cuando acompaña al nombre. En este caso se recomienda el uso de cursivas.

   En castellano se utilizan tres tipos de comillas:


Comillas bajas, latinas, españolas o angulares (« »).
Comillas altas o inglesas (“ ”).
Comillas simples (‘ ’).
 
Asimismo se distingue entre comillas de apertura («, “, ‘) y comillas de cierre (», ”, ’).

   El Diccionario panhispánico de dudas, dice al respecto del uso de las comillas: «En los textos impresos, se recomienda utilizar en primera instancia las comillas angulares, reservando los otros tipos para cuando deban entrecomillar partes de un texto ya entrecomillado». Si dentro de lo entrecomillado apareciera una segunda cita, se utilizarían otras comillas. La nueva Ortografía de la lengua española (2010), corrobora dicho orden: es preferible y recomendable emplear las comillas angulares en primer lugar, reservando los otros tipos para otras funciones. El orden por los tanto es el que sigue: «…“…‘…’…”…»

      Dice la norma que el último signo de puntuación de una oración que contiene un texto entrecomillado debe situarse después de las comillas de cierre —el fragmento entrecomillado siempre mantiene su puntuación, salvo cuando se trate del punto—; excepto cuando el fragmento entrecomillado sea lo único que compone la oración, en cuyo caso se escribe el signo que corresponda antes de las comillas de cierre, a excepción del punto, que se escribe siempre después.
 
      Por último, en español no se deja espacio alguno entre las comillas y su contenido.

    Y acá les dejo un segundo regalo.

     Algunas expresiones cuyo sentido varia si están juntas o no:


   En hora buena se escribe separada cuando equivale a un adverbio de modo.

   Enhorabuena se escribe en una sola palabra cuando es sustantivo y significa felicitación,
parabién.

   En hora mala se escribe siempre separando sus tres elementos.

   Se escribe porqué cuando es un nombre que equivale a motivo.

   Se escribe porque cuando es una conjunción causal que introduce una oración que explica la
razón de otra principal.

   Se escribe por qué cuando es pregunta. Equivale a por qué motivo, causa o razón.

   Se escribe por que cuando se trata de la preposición por y el pronombre relativo que, que
puede sustituirse por el cual, la cual,


      Espero que les sea de utilidad la entrada de hoy.


    Nos vemos el Martes.


Un abrazo a todos y gracias de antemano por la compañía.